Ninguna persona sensata tomó en serio al desterrado cuando afirmó que levantaría una ciudad en la que querrían vivir quienes, a través de una votación, le rechazaron. La idea de que consiguiera vengar su exclusión resultaba ridícula.
Pasaron los meses, e incluso los años, y algo extraño empezó a crecer tras las colinas, como si una nueva montaña emergiera de la tierra, una que de día era hija del sol y de noche tiraba de las estrellas hasta tenerlas a sus pies.
Así comienza mi primer microrrelato, publicado por Nanoediciones. Para leerlo completo sólo tenéis que descargarlo, imprimirlo (sólo es una página) y seguir las instrucciones.
¡Que aproveche!






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Ninguna persona sensata tomó en serio al desterrado cuando afirmó que levantaría una ciudad en la que querrían vivir quienes, a través de una votación, le rechazaron. La idea de que consiguiera vengar su exclusión resultaba ridícula.