ron.jpgAsí se llama un discurso de Ron Paul, un congresista estadounidense, que llama la atención por su sinceridad (particularmente para haber sido candidato republicano, aunque testimonial) sobre temas que al otro lado del charco tocan la vena sensible (por lo de la imagen nacional).

El original está en inglés, pero Diego Calleja lo ha traducido íntegramente, y recomiendo su completa lectura. Quisiera, no obstante, señalar algunas partes relativas a acontecimientos recientes:

Hace cien años se conocía como “diplomacia del dólar”. Después de la Segunda Guerra Mundial, y especialmente desde la caída de la Unión Soviética en 1989, esa política evolucionó hacia la “hegemonía del dólar”. Pero después de todos estos años de éxito, el predominio de nuestro dólar está llegando a su fin.

Para resolver los problemas creados artificialmente por un profundamente defectuoso sistema monetario y económico, se recurre al proteccionismo, a la fijación de los tipos de cambio, a las tarifas punitivas, a las sanciones de motivos políticos, a las subvenciones a corporaciones, a la gestión del comercio internacional, al control de precios, al control de los tipos de interés y de los salarios, a los sentimientos súper-nacionales, a las amenazas de fuerza e incluso a la guerra.

…la relación dólar/petróleo ha de ser mantenida para mantener al dólar como la moneda principal. Cualquier ataque a esta relación será desafiada por la fuerza – como ya lo ha sido.

En Noviembre del 2000, Sadam Hussein empezó a pedir Euros por su petróleo. Su arrogancia era una amenaza para el dólar; su carencia de poder militar no era una amenaza. En la primera reunión de gabinete de la nueva administración en el 2001, según informó el Secretario del Tesoro Paul O’Neill, el tema principal fue como librarse de Sadam Hussein – aunque no había ninguna evidencia de que fuera una amenaza para nosotros. Esta profunda preocupación por Sadam sorprendió a O’Neill.

En la actualidad es de dominio común que la reacción inmediata de la administración después del 9/11 giró en torno a como podían conectar a Sadam Hussein con los ataques, para justificar una invasión y derrocar al gobierno. Aunque no había ninguna conexión con el 9/11 ni evidencias de armas de destrucción masiva, se generó apoyo público y congresista mediante la distorsión y la tergiversación de los hechos para justificar el derrocamiento de Sadam Hussein.

En 2001, el embajador venezolano en Rusia habló del cambio a Euros de Venezuela para todas sus ventas de petróleo. En un año hubo un intento de golpe de estado contra Chávez, al parecer con ayuda de nuestra CIA.

Ahora, se están haciendo nuevos intentos contra del sistema petrodólar. Irán, otro miembro del “eje del mal”, ha anunciado sus planes de abrir una bolsa de petróleo en Marzo de este año. Adivinen que, las ventas del petróleo serán en Euros, no dólares.

Gran parte del coste de la Guerra del Golfo Pérsico en 1991 fue asumida por muchos de nuestros amables aliados. Eso no ocurre hoy. Ahora, más que nunca, la hegemonía del dólar -su dominancia como la moneda de reserva mundial- es requerida para financiar nuestros gigantescos gastos militares. Esta guerra sin fin de $2 billones de dólares debe ser pagada de algún modo. La hegemonía del dólar proporciona el vehículo para hacerlo.

En su mayor parte las verdaderas víctimas no se enteran de como pagan las facturas. La licencia para crear dinero de la nada permite pagar las facturas mediante la inflación de precios. Los ciudadanos norteamericanos, como también los ciudadanos medios de Japón, China y otros países sufren la inflación de precios, que es el “impuesto” que paga nuestras aventuras militares.

Podríamos disfrutar de “pan y circo” como hacían los romanos, pero su oro finalmente se acabó y la incapacidad de Roma de continuar el saqueo de las naciones conquistadas puso fin a su imperio.

Lo mismo nos ocurrirá a nosotros si no cambiamos nuestros métodos. Aunque no ocupamos países extranjeros para saquearlos directamente, hemos extendido nuestras tropas en 130 naciones del mundo. Nuestro intenso esfuerzo de extender nuestro poder en el rico en petróleo Oriente Medio no es una coincidencia. Pero a diferencia de la antigüedad, no declaramos la posesión directa de los recursos naturales – simplemente insistimos que podemos comprar lo que queramos y pagarlo con nuestro propio dinero de papel. Y cualquier país que desafíe nuestra autoridad lo hace con un gran riesgo.

Una vez más el Congreso se ha creído la propaganda de la guerra contra Irán, como lo hizo contra Iraq. Se hacen ahora alegaciones para atacar Irán económicamente, y militarmente si es preciso. Esos argumentos están enteramente basados en las mismas falsas razones que la desafortunada y costosa guerra de Iraq.

La preocupación por que el petróleo se venda solo en dólares explica nuestra voluntad de soltarlo todo y enseñar a Sadam Hussein una lección por su desafío al pedir Euros por su petróleo.

Y una vez más hay un urgente llamamiento a sancionar y amenazar con fuerza a Irán justo cuando Irán está abriendo un nuevo mercado petróleo con todas las transacciones en Euros.

Usar la fuerza para obligar a la gente a aceptar dinero sin valor real solo funciona a corto plazo. En última instancia conduce a los trastornos económicos, tanto nacionales como internacionales, y siempre termina con un precio que hay que pagar.

Recomiendo nuevamente la lectura completa.