No ha vuelto de la tumba para comentar la indignante polémica, pero ya en 1865 escribió en De la Tierra a la Luna sobre la situación de la ciencia en España, que como vemos, no ha cambiado ni un ápice.
En la novela, el Gun Club está reuniendo fondos por todo el mundo para la construcción del cañón que enviará a tres intrépidos viajeros a nuestro satélite, con diversos resultados.
Respecto a España, no pudo reunir más que ciento diez reales. Dio como excusa que tenía que concluir sus ferrocarriles. La verdad es que la ciencia en aquel país no está muy considerada. Se halla aún aquel país algo atrasado. Y, además, ciertos españoles, y no de los menos instruidos, no sabían darse cuenta exacta del peso del proyectil, comparado con el de la Luna, y temían que la sacase de su órbita; que la turbase en sus funciones de satélite y provocase su caída sobre la superficie del globo terráqueo. Por lo que pudiera tronar, lo mejor era abstenerse. Así se hizo, salvo unos cuantos realejos.



