
Una estrella cuarenta veces más grande que nuestro Sol, ha estallado en una explosión de tal magnitud que se ha podido ver a simple vista desde nuestro planeta. O más bien habría que decir que explotó hace unos siete mil quinientos millones de años (tal es la distancia en años luz de nosotros), y que ahora es cuando lo hemos podido ver.
Cosas del diferido: explotó antes de que nuestro planeta existiera, y ahora hemos podido ser testigos de que una vez esta estrella existió y murió, aniquilando cualquier sistema planetario que pudiera tener (y a su vez la vida que albergase). Cosas como estas nos recuerdan lo grande que es el cosmos, tamaño tan a menudo trivializado en la ficción donde los extraterrestres se dan garbeos por aquí como si tal cosa.
Quién sabe si cuando esa estrella mediana y estándar a la que llamamos Sol haga lo propio y nos reviente en la cara, otra inteligencia (que tal vez aún no existe) lo perciba y se pregunte también por nosotros.



