Con fre­cuen­cia me pre­gun­tan: «¿Cree usted que hay inte­li­gen­cia extra­te­rres­tre?» Yo doy los argu­men­tos habi­tua­les: hay muchos luga­res por ahí fuera, hay molé­cu­las de vida en todas par­tes, uti­lizo las pala­bras miles de millo­nes, y todo eso. Enton­ces digo que me sor­pren­de­ría muchí­simo que no hubiera inte­li­gen­cia extra­te­rres­tre pero, desde luego, de momento no hay prueba con­vin­cente de ello.
A menudo, a con­ti­nua­ción, me pre­gun­tan:
—Pero ¿qué piensa real­mente? Yo digo:
—Le acabo de decir lo que pienso real­mente.
—Sí, pero ¿cuál es su sen­sa­ción vis­ce­ral?
Pero yo intento no pen­sar con las vís­ce­ras. Si me plan­teo enten­der el mundo con serie­dad, pen­sar con algo que no sea el cere­bro, por ten­ta­dor que sea, me puede meter en pro­ble­mas. Real­mente, está bien reser­varse el jui­cio hasta que se tiene la prueba.

Carl Sagan

El mundo y sus demonios”

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